Iruña-Veleia: Cave Canem

Aviso: Este artículo fue escrito el 27 de noviembre de 2006, pocos días después de que Joseba Lakarra y José Larrea hubieran publicado en El Correo  Los arqueólogos primero (20 noviembre 2006). A día de hoy (20 de febrero de 2009), lamento profundamente que las dudas de Lakarra y Larrea se hayan confirmado y no acabo de entender la tozudez de Eliseo Gil en defender lo indefendible. El autor ha seguido de cerca las novedades en el esclarecimiento de los hechos y comparte la documentación a través del sistema de marcadores sociales Delicious.

Los recientes hallazgos de Iruña-Veleia son lo más apasionante que ha sucedido en mi vida filológica. Vaya desde aquí mi más entusiasta felicitación al equipo encabezado por Eliseo Gil e Idoia Filloy, responsables del yacimiento. Estoy además encantado de la atención prestada por los medios de comunicación. Comprendo que Eliseo e Idoia consideren inoportuno que se den a conocer datos provisionales, pero las notas de prensa, pese a sus inexactitudes, han permitido que los profanos estemos al corriente de los hechos casi en tiempo real. “Si muero mañana, moriré enterado”.

Amelia Baldeón, directora del Museo de Arqueología de Álava, ha lamentado que algunas discrepancias entre investigadores se hayan dirimido a través de los medios de comunicación. Sin embargo por una vez la prensa cede sus mejores páginas a filólogos, lingüistas, historiadores y arqueólogos. ¿Hay mejor publicidad para nuestras disciplinas que esa? ¡Y lo que estamos disfrutando con ello!

Se confirma por fin la datación de las inscripciones en euskera, pero la horquilla temporal que se maneja es excesivamente amplia (s. III-V) y no contradice ni confirma la hipótesis de la vasconización tardía (fuente Wikipedia):

“En lingüística y etnografía, la vasconización tardía es la hipótesis, sostenida por numerosos expertos, que sitúa en los siglos V o VI la llegada de los primeros hablantes de euskera al norte de la Península Ibérica procedentes de Aquitania.”

Las declaraciones de mis eruditos colegas Joaquín Gorrochategui y Joseba Lakarra me hicieron pensar seriemente en el síndrome Zubialde. Sus dudas y alegaciones me parecieron impecables desde el punto de vista filológico. Les estoy inmensamente agradecido por dos motivos:

  • por el placer que me causaron mientra los leía y
  • por haber precipitado la publicación de los análisis.

Para el caso no importa si estaban equivocados, o infundieron dudas injustificadas sobre la autenticidad o valía de lo hallado. Hay quien ve detrás de sus escritos una mano negra que trata de cuestionar precisamente la solvencia del equipo director. No lo sé. cavecanem1.jpgHa quedado demostrado que estaban expectantes y ansiosos (como tantos de nosotros). La impaciencia por conocer la veracidad de los hallazgos ha provocado que sus incertidumbres (ya expresadas en junio) se aireasen nuevamente en los medios. En alguna medida han actuado de portavoces y lejos de deplorarlo, celebro haber disfrutado con el hilo argumental de sus reflexiones filológicas, así como agradezco la cumplida réplica de los arqueólogos.

Muy sugestivos están siendo también los debates surgidos en espacios menos visibles, pero igualmente encendidos, como son el foro Celtiberia o las páginas de discusión de la Wikipedia, donde se aventuran arriesgadas soluciones al topónimo “Iruña”:

Uri/hiri son variantes occidental/oriental del mismo vocablo “ciudad”. La variante occidental, tal vez sea de procedencia latina: uri < “urbis“. “Illi”, con significado análogo, está documentado en ibérico. Iruña/Irún/Iruñea son los tres nombres con los que los vascoparlantes de la época (¿II-VI?) señalaron las tres poblaciones más importantes: Veleia/Oiasso/Pompaelo; el sufijo -anna es muy frecuente en la toponimia, Julio Caro Baroja en 1945 propuso asociarlo al término latino “urbanas” (iruña < ?hiri-urbanas). Lo extraño es que fuera la variante oriental la que se empleara en Veleia, que está en el límite occidental de habla vasca. De todas formas, yo en esto de la toponimia soy un mero aficionado; es muy fácil meter la pata. Voy a ver si lo consulto.

Muy viva también la discusión en torno al artículo “Vascones.” Copio algunas polémicas suscitadas por la datación de las inscripciones:

“En Las Encartaciones, en los Valles Alaveses, en gran parte de Treviño, en Campezo, en la Rioja oriental… en todas esas zonas de Euskadi el castellano es lengua nativa y no hay rastros de que se haya hablado euskera nunca antes (hasta el siglo XX, con la llegada de las ikastolas y los modelos B y D).

En Valpuesta se encuentra lo que muchos (vg Ricardo Cierbide) consideran el primer testimonio escrito del castellano. En Veleia se hablaba euskera, parece confirmarse, pero también latín. Y no está probado todavía que los caristios, primeros pobladores del castro, hablaran euskera; culturalmente parecían de tipo céltico, como sus vecinos autrigones y cántabros. Las inscripciones en euskera han sido datadas en una franja de tres siglos (III-V), tal vez en la “cuarta centuria”…

Eso quiere decir que todavía no se puede descartar que llegara con los aquitanos, los de la necrópolis de Aldaieta (antepasados tuyos y míos, posiblemente). Lo que es innegable es que en época latina se hablaba latín en todo el País Vasco, quizá en competencia con el euskera, como parecen atestiguar los hallazgos de Veleia, pero falta saber desde cuándo.

En definitiva, el castellano (variante moderna del latín) lleva entre nosotros la friolera de 2000 años. Antes de la llegada del latín hay multitud de topónimos y antropónimos que no son eusquéricos y los que pueden parecerlo son escasísimos. Así que no está demostrado que el euskera estuviera por aquí con anterioridad al latín. Más tarde, en el bajo medievo en las villas vascas, desde su fundación, la lengua imperante fue el castellano (en algunas como Donostia, el gascón) y el castellano es la lengua nativa de la mayor parte de los vascos hoy.

Obcecarse con que el euskera es la única lengua propia, nativa o autóctona de Euskadi es como querer amputarse un brazo o una pierna; es renunciar a una parte intrínseca de la “vasquidad”. En fin, una obcecación absurda y extremadamente peligrosa, como sabemos muy bien.”

Ahora toca esperar de nuevo, a que los arquéologos terminen el catálogo de las inscripciones y se extraigan conclusiones más esclarecedoras. Será una espera tensa pero emocionante.

Publicado en media, veleia, wiki
6 comments on “Iruña-Veleia: Cave Canem
  1. emilio dice:

    Solo en un lugar habitado mayoritariamente por el etnocentrismo y la estupidez, son posibles disparates como estos..

  2. Juan dice:

    Me ofrecieron una camiseta conmemorativa que ponía “Ian Edan Lo”, o sea “comer, beber, dormir”. Costaba 20€, pero me hacía ilusión… No la compré en ese momento, pero un día en un “Chino” de Vitoria encontré la misma camiseta por 3€! No dudé en comprarla. ¡Qué ilusión, las primeras palabras en euskera! Ahora surge todo este lío de que la óstracas son falsas, y que no son las primeras palabras del euskera, y que el que lo ha escrito lo mismo podía haber puesto otras palabras más contundentes, a mí se me ocurre una que empieza por “j” o “f”, ¿cómo se dice j…. en euskera? A lo mejor es que originariamente lo ponía pero se rompió la óstraca y se perdió. Al que lo ha falsificado sólo le faltó poner puntos suspensivos después de “Ian Edan Lo”, ¿se imaginan? Puntos suspensivos en el siglo III d. C. Total que al final tenía una camiseta falsificada por los chinos para conmemorar la falsificación de unas inscripciones!!! Surrealista ¿Hasta dónde puede llegar la estulticia de algunos? Y los “expertos” se la comieron con patatas. Todo ello con el dinero de los contribuyentes… y con la ilusión. Ponga un pasado histórico en su vida…RIP.

  3. […] los brazos y los antebrazos. La historia me interroga y  Federic me pregunta por el significado de Iruña. Me imagino que es el nombre vasco de Pamplona pero detengo a unas ancianitas en la calle del […]

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    • Fuente: Euskararen Jatorria
      Composición: ili (iri) + on + e
      Significado: buena ciudad / ciudad principal / ciudad amurallada
      Evolución:
      – iri + on + e
      – iri + on + e
      – iruin + e
      – iruñe
      Explicación: al igual que en la palabra eskuin: *esku + on > eskuin, o en el topónimo Lekhuine: *leku + on + e
      Según autores: Koldo Mitxelena, Patxi Salaberri

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