La frivolidad de la rutina diaria

La urgencia de cumplir con los compromisos más básicos del quehacer diario me hace sentir una inquietante desazón ante el incierto porvenir del “mundo“. En el ir y venir cotidiano de un cálido mes de febrero, con mínimas que apenas bajan de los 10 grados, el calentamiento global se me antoja un problema ajeno y remoto. Debo esforzarme por tomar en serio las escalofriantes previsiones de los científicos, pese a la obviedad y dramatismo de los cambios.

¿Qué hago yo preocupado por las nimiedades de mi rutina diaria en lugar de alistarme de inmediato en alguna organización ecologista o antiglobalización? La respuesta es contundente: a este humilde servidor nadie le va a pedir cuentas por el deshielo de los polos, el retroceso de los glaciares, la subida de los océanos o la contaminación de las aguas. Deshielo

Lo que se le exige es que:

  • evalúe y atienda a sus alumnos
  • entregue las actas y las firme
  • presente memorias e informes
  • organice y coordine las actividades del departamento
  • participe en reuniones y actos académicos
  • tenga ocupados y bien orientados a colaboradores y ayudantes
  • mantenga la infraestructura informática en funcionamiento
  • envíe a tiempo los artículos comprometidos
  • y no deje a los niños sin merienda a la salida del colegio

Esto último es posiblemente lo más importante. Y uno a duras penas cumple, y casi siempre lo hace con retraso. Así de frívola y mediocre es la realidad de la rutina diaria.

Publicado en gaia
5 comments on “La frivolidad de la rutina diaria
  1. nono dice:

    lamentablemente esa es la vida que llevamos todos y por mucho que queramos cambiar nuestra forma de vida personal todo lo que nos rodea no nos permite hacerlo…
    me alegro que vuelvas a escribir en el blog…hacia tiempo que no lo hacias…¿alguna novedad en TA?

    nono

  2. Löss d’èl Dhêsbánn dice:

    Luego, si la culpa es del poderoso lo-que-sea que nos rodea, ¿somos inocentes?, ¿de qué?

  3. Txaflas dice:

    Se pueden hacer muchas otras cosas de manera inconsciente, si nos lo proponemos:
    · Reciclar todo lo que tengamos a mano.
    · Apagar los calentadores y calderas fuera de uso.
    · Apagar los equipos eléctricos de casa.
    · Instalar bombillas de bajo consumo.
    · Limitadores de agua en sanitarios y grifos.
    · Llevar nuestra propia bolsa a hacer la compra.
    · Bajar la calefacción y no acostumbrarnos a andar en mangas de camisa por casa.
    · Dejar que entre la luz del sol en casa.
    · Usar el transporte público.
    · Evitar comprar alimentos en envases plásticos.
    · etc, etc, etc….

    Cambiar nuestros hábitos lograrán que lo que ahora se consigue con un grano de arena, dentro de unos años, será un glaciar en avance y no retroceso.

  4. Closto dice:

    Se te olvida uno, Joseba, amigo: “ayudar a impulsar la parte de Letras de la Semana Eside-Letras”.

    Yo hoy me he levantado (o ayer. O ambos días, a saber) pensando que el mundo y la vida es una mierda. Tal vez sólo sea rutina.

    Eso sería más mierda.

    Bah… Que sea sólo una mierda.

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